09 abril 2009

BIENVENIDOS

Pues sí, qué quieren que les diga, un día te mueres y ya está. Hay que joderse.
Yo estaba de putamadre. Creo que lo tenía todo, incluso creo que era feliz. Lo tenía todo, sobre todo salud, o eso creía yo, por lo menos no me dolía nada, pero mire, la muerte es así de perra: llega sin avisar, y sin que te la esperes.
Ese día, o mejor dicho esa noche, me acosté temprano, pues al día siguiente tenía que madrugar para ir a trabajar. Recuerdo que me dormí enseguida, e incluso creo recordar que llegué a soñar algo agradable; cuando, no sé cómo ni por qué, noté que se me paraba la respiración y que empezaba a ahogarme, quería respirar pero el diafragma no respondía; también noté que el corazón se había parado, intentaba gritar pero las palabras no llegaban a mi boca, el aire que tenía en los pulmones, de mi última inspiración, no había forma de expulsarlo. Yo era consciente de todo esto, incluso notaba que estaba empalmado, ya ves tú para qué. Algo raro me estaba pasando pero no entendía bien qué cojones era. Hice un nuevo esfuerzo para gritar pero, nada, era imposible, y de pronto caí en la cuenta: estaba muerto. Pronto mi cerebro dejaría también de funcionar. En este caso supongo que lo correcto era dar mi último pensamiento a alguien, pero, ¿a quién?: a mi mujer, a mis hijos, a mis amigos, a la paella del último domingo... De pronto, mientras decido para quién quiero que sea mi último pensamiento veo un gran círculo de luz blanca que casi me ciega; me quedo estupefacto mirando la luz que se acerca a toda velocidad hacia mí y, a medida que se va acercando, se va haciendo cada vez más pequeña, más pequeña, más pequeña, hasta que se mete dentro de mí y ....

Y después, movimientos bruscos en mi cuerpo, gritos, llantos, rezos, el ataúd, el entierro, la fría tumba, y el silencio...

Pero la muerte no es el final, sino el principio de una nueva etapa. He tenido la suerte de conocer a un buen amigo, Corpi, y a partir de ahora le iré enviando una serie de cartas para que él las publique en su blog. Que las disfruten.

7 comentarios:

Merce dijo...

Yo no quiero que me entierren, pero claro, si me incineran, no sé si podré enviar cartas desde el más allá... por dar un poco el coñazo más que nada...

Anda, me acabo de acordar de que yo no creo en el más allá... ¡cachis!

Saludos, Corpi

Mª Gemma dijo...

Seguiré estas cartas desde la tumba, realmente interesantes...

Un abrazo

Trellat dijo...

Bon començament...

Nür dijo...

I com fas llegar les cartes al Corpi??
Corpi, on te les deixa?

Un petó,
Nür

Pepe del Montgó dijo...

Buen comienzo, si señor. Entiendo la angustia de esa persona muriéndose pero me ha gustado y me ha relajado como la contaba.

Palurdo dijo...

Pues mi amigo Godofredo, que se murió la semana pasada, dice que lo de la luz al final del túnel es un pasote. A él sí que lo incineraron y dice que muy bien, aunque cuando se apaga el fuego queda una rasquilla que se tiró tres días con moquita.
En el otro mundo les ponen pelis de Tim Burton todos los días, ya ha visto la Novia Cadáver tres veces...
Un curioso tema, Corpi.

Jack dijo...

Cuando me toque La Primitiva estoy dispuesto a invertir todo el dinero en producir, dirigir, protagonizar y hasta promocionar películas. Te voy a hacer una oferta como guionista que te vas a "morir".